La lluvia sobre el tejado (1982/1984)

Poética

Quiero decir que la poesía
ese doloroso y solitario oficio
de romperse el corazón y la sien
que no es oración sino canto
y toca el vuelo de las palomas
y los besos nuevos de las muchachas
es una novia pobre pero que los
poetas tienen el deber de hacer feliz.
Quiero decir que esas palabras
verticales que edifican la poesía
no son otra cosa que el cariño
parecido al respeto o a la
admiración y juntándolas como
fuego, rocío o laurel son también
memoria, homenaje, himno.


Diario

Anduve de partida y había llegado
con dos maletas amargas a una ciudad
sin lluvia
y había esperado a alguien en la plaza
mayor donde las palomas revoloteaban
al paso de los transeúntes
y me había tomado una fotografía solo
con las manos vacías en los bolsillos
vacíos y,
con la solitaria estatua de Bolívar al fondo.
Luego había partido nuevamente como
siempre se parte cuando nunca es demasiado
tarde para partir
y me había traído las dos mismas maletas
amargas y una fotografía
donde aparecía de pie
y mirando algún punto lejano y breve
de la ciudad
y sin las palomas revoloteando.


Epigrama

Te recuerdo tan dulce tan rubia
tan mujer viviéndote alrededor
de tu sonrisa y tus senos y profundo
y hermoso tu vientre en un verso
y creo el mundo en tus ojos con
la memoria del olvido y el recuerdo.


Madrigal

Te recordarás en alguna
ciudad donde alguna vez besaste
hasta vencerlos unos ojos
que a tu sonrisa clara te brindó
dulzura y te descubrirás viva
en un recuerdo tuyo que te
pertenece y te ha sobrevivido.


El sereno

Al cierre de la noche
la luna llena bebe en
los charcos de agua
de las calles desoladas
y misteriosa cae su luz
mientras hace su ronda
el sereno sobre su bicicleta
de solitario nocturno
entre puertas y ventanas
bajo cerrojos y luz
ese vigilante del sueño
habitante de la noche
de la ciudad dormida
que pedalea entre silbatos
por la calle asediada
de los ebrios del alba
y los ladrones de la luna.

Sobre la hierba hasta la desembocadura de tu cuerpo

Sobre la hierba
hasta la desembocadura de
tu cuerpo
debatiéndose una tarde
entre la lluvia y el sol
desbaratándose entre
el aleteo de los árboles
por el viento y los pájaros
pones el corazón en la inédita
dulzura de tu boca que me ofreces
frente al paisaje de niebla
de la ciudad
extendida y lejana
y te reclinas sobre mi pecho
como el cielo en la gaviota
a orillas del sueño.

Acerca del autor

Acerca del autor

Acerca del autor

Antonio Acevedo Linares (El Centro, Barrancabermeja, 1957) Poeta y Sociólogo. Magíster en Filosofía Latinoamericana y Especialización en Filosofía Política Contemporánea y Especialización en Educación en Filosofía Colombiana. Ha publicado: Arte erótica, 1988. Los girasoles de Van Gogh. Antología poética (1980- 1999) 1.999, Vol 1. CD, Poesía de viva voz, 2004. Atlántica, Antología poética (1980-2004), 2004, Vol 2 y seis Plegables de poesía. Sus textos figuran en selección de poetas a nivel nacional como regional, y paralelo a su actividad literaria ha publicado ponencias, artículos y ensayos sobre temas filosóficos, literarios e históricos en periódicos y revistas nacionales como de la ciudad de Bucaramanga en donde vive y escribe. Actualmente se desempeña como catedrático investigador en el Departamento Humanidades y Educación de la Universidad de Santander, UDES.