En la guerra como en el amor (2006/2007)

Almanaque

Me encantan los
primeros de enero
por lo tranquilos y silenciosos
y los primeros de mayo
por lo agitadores y tumultuosos
los febreros por la luna llena
y los marzos por el tiempo nublado
los abriles por lo lluvioso
y los agostos por los fuertes vientos
los junios por el tiempo seco y soleado
y los julios por las mareas altas
los septiembres por lo afectuosos
y los octubres por sus aniversarios
los noviembres por lo borrascosos
y los diciembres por sus
árboles luminosos.
Todos los meses tienen su
encanto y cualquier día
es bueno para nacer o morir.


Escribir II

Hay que escribir
dijo el poeta
contra la muerte
la escritura es una lucha
permanente contra la muerte
y aunque escribir es
también morir un poco
la palabra es la resistencia
contra el olvido
justifica nuestro paso
por el mundo
y crea el espejo en donde nos
miramos a nosotros mismos
y redime la existencia
del tedio de los días
aunque al final la muerte
termine por vencernos.


Los poetas

A veces los poetas
se ponen muy sentimentales
y escriben sobre los pájaros
que cantan en los árboles
que rodean su casa en donde viven
la lluvia que cae oblicua sobre
su ventana o las muchachas que le brillan
sus ojos cuando la besan hasta
el fondo de su pelo en los parques públicos.
Los poetas modernos
no llevan una rosa en la solapa
como los poetas románticos llevaban
pero todavía se suicidan y ejercen
los oficios más increíbles
que nadie pensaría que tienen
corazón para la poesía
son empleados públicos
o bancarios y sueñan
con escribir la rosa olorosa
que respiran en el jardín de su casa.


Ese bello ejemplar

Con sólo mirar
las cosas con la ternura
de las ovejas degolladas
y caminar a paso
lento de las venadas
y dormir a la orilla de nuestro
lecho como una leona
y abrir cada mañana las ventanas
y oírla a veces cantar
bajo la regadera
y caminar dulcemente
desnuda por el cuarto
ese hermoso animal
ese bello ejemplar
que es la mujer que amamos.


Epigrama

No existen los ángeles amor
pero existes tú y existo yo
que somos como dos ángeles clandestinos
que nos amamos para existir.


Por amor

Las mujeres pueden
mover el mundo
si están enamoradas
como los hombres pueden
abdicar al trono por un amor
ese invento milenario que es
el amor puede mover montañas
o cambiar el curso de la historia
pero como una droga también
es peligroso porque puede
desencadenar un suicidio
una guerra o un crimen
desde los tratados antiguos
se dice que no tiene edad
o que es ciego como la estatua
de la justicia pero crea un mundo
maravilloso entre un hombre
y una mujer que somos capaces
hasta de morir por amor como
en las antiguas historias medievales
pero ya nadie muere por amor
en estos tiempos en que nos
matamos a nosotros mismos
tal vez por la falta de amor a sí mismos.


No me pidas siempre

No me pidas siempre poemas
o palabras de amor
que el poeta anda a veces muy triste
o pobre de las palabras
que le huyen como ratas
por las alcantarillas
que a veces anda medio loco por
la vida que se le va entre las manos
como el agua
que no tiene sosiego porque a veces
las palabras se le marchitan en las manos
como una rosa sin espinas.

No me pidas siempre poemas
o palabras de amor
que el poeta no escribe
por encargo sino de lo que le sale
del corazón o del hígado o de
cualquier otro órgano de su cuerpo
que las palabras son sagradas
y el poeta tiene que vivirlas
o padecerlas antes que escribirlas
en un poemas de amor
que una palabra se gana diariamente
como se gana el amor de una mujer.

No me pidas siempre poemas
o palabras de amor
que los poetas a veces andamos
muy solos buscando la palabra que
nos redima y nos refleje como en
un espejo y mientras no la
hallamos preferimos guardar silencio.


Te pienso

Te pienso cada mañana
cada tarde y cada noche
te pienso en todos los
seres y las cosas
en el desayuno en el almuerzo
en la cena y en el café
y el cigarrillo diario
te pienso desnuda te pienso
vestida te pienso dormida
con el pelo suelto con los labios
rojos y tus ojos atardecidos
te pienso entre mis labios
entre mis brazos entre mi pecho
entre mis manos entre mis muslos
entre mi cuerpo abierto como tu
corazón que me ama cada mañana
cada tarde y cada noche, que me
ama en todos los seres
y las cosas, en el desayuno
en el almuerzo en la cena
y en el café y el cigarrillo diario.


A veces quisiera

A veces quisiera escribir un poema
como tus ojos soñadores
un poema como la sabiduría
de tu cuerpo cuando me abrazas
y me ama
un poema con la forma de tu espalda
o de tu cintura
ondulada como una guitarra, como la forma
de tus nalgas redondas como duraznos
o de tus senos hermosos como la colina
del monte de Venus.
A veces quisiera escribir un poema
como la dulzura de tus muslos abiertos
como un cielo
cuando te penetro hasta
la profundidad de tu orilla infinita
pero me sale éste poema
como el croquis de tu cuerpo
que quisiera escribir en un poema.


La Reina

Habrá otras más
anchas que tú
pero tú eres la reina
puede que existan
otras mas hondas que tú
pero tú tienes corona
puede que nadie la vea
cuando vas por la calle
pero tú eres la reina
nadie ve la aureola
que tienes
solo yo
cuando te lamo
con mis labios
y te palpo
milímetro a milímetro
mi lengua que conoce
uno a uno todos tus
rincones
te ha elegido la reina
de todas las vaginas.


En la hamaca

Recostados en la hamaca
en la terraza
la noche airea con vientos de lluvia
mientras con mi mujer
fumamos y conversamos de los
días vividos y por venir
y nos acariciamos y nos besamos
a la luz de la luna
entre el balanceo de la hamaca
como en un barco que
nos lleva hasta alta mar.
El amor nos congrega
cada noche a este ritual
mientras el viento de la noche
airea con sus gotas de lluvia
y bebemos vino rojo
entre el humo de los cigarrillos.


Ventana

En las noches
en que como
un guerrero reposo
en su lecho desnudo
fumamos a la orilla
de la ventana
por donde oímos
el silencio o la música
de la noche
conversamos del amor
que nos trae hasta
ésta ventana a fumar
y a mirar las estrellas
pero en el fondo
estamos mirándonos
los dos como cuando
desnudos nos amamos
con las cortinas abiertas.


En la guerra como en el amor

En la guerra como en el amor
a veces se sale herido
con el corazón destrozado
por una granada o por una mujer
el enemigo nos acecha
desde las trincheras
como una mujer desde las esquinas
la guerra deja epitafios
y tumbas blancas sobre el césped
y el amor deja cenizas donde hubo fuego.


En la guerra como en el amor II

En la guerra como
en el amor
no todo es válido
hay que humanizar la guerra
como reinventar el amor
para vencer al enemigo
en franca lid
y amar en limpia posesión
la guerra no debe ser
de vencidos y vencedores
sino de una solución pacífica
de los conflictos como en
el amor no debe ser la separación
sino una conciliación
de los desacuerdos
en la guerra como en el amor
la última batalla no se gana
con la rendición sino
con la entrega total
de las armas y los cuerpos.


A tu espalda

A tu espalda
yazgo como
el hombre que te ama
y que te estrecha
en las noches con
sus brazos dormidos
que te besa en la frente
y en los senos y en los ojos
y acaricia con su mano lenta
tus muslos y tus nalgas
redondas y blancas
y se queda acariciadora
en tu vientre y en los labios
carnosos de tu sexo.
A tu espalda
yazgo con la ternura
infinita de abrazarte.


Desnuda

Desnuda eres
como una rosa abierta
como un cielo despejado
como un rojo atardecer
como una luna llena
como un oleaje de mar
como una brisa del viento
como una lluvia de abril
como un río caudaloso
como una fruta olorosa
como una llanura reverdecida
como una noche de estrellas
desnuda eres
hermosamente mujer
la más dulce
y deliciosa hembra.


Un día
A Jotamario Arbelaez

Un día no habrá guerra
mi amor
y haremos más el amor
si después de la guerra
estamos vivos para hacer el amor.
Un día no habrá más guerra
mi amor
y sentiremos más el amor
si después de la guerra
todavía nos seguimos amando.
Un día no habrá guerra
mi amor
y escribiremos sobre el amor
si después de la guerra
nos queda algo
que escribir del amor.


De la guerra

Aún se oye el estruendo
de los disparos de la guerra
en las montañas
como se oye aún los gemidos
del amor de los cuerpos
que se desnudan y aman
en los lechos de la ciudad
que en medio de la guerra
se enfrentan a una dulce batalla
como la que deberíamos tener
y no esa que engendra muertos
con la que se siembra la tierra
aún en medio de la guerra
hay que escribir el amor
desde sus trincheras.


Kamasutra

La flor del Bambú
La caída del Clavel
La flor del Sauce
El cortejo de la Doncella
La danza de las Palomas
El vuelo de la Mariposa
El beso del Tigre
La danza del Lobo
La luna Creciente
La estrella Fugaz
El vuelo de la Abeja
La danza del Escorpión
El postre de Frutas
El abrazo de la Boa
La unión del Antílope
La danza del Cangrejo
La postura de la Orquídea
en todas esas posiciones
que nos recomienda
el Kamasutra
para hacer el amor
quiero amarte en la
danza de los amantes.

Acerca del autor

Acerca del autor

Acerca del autor

Antonio Acevedo Linares (El Centro, Barrancabermeja, 1957) Poeta y Sociólogo. Magíster en Filosofía Latinoamericana y Especialización en Filosofía Política Contemporánea y Especialización en Educación en Filosofía Colombiana. Ha publicado: Arte erótica, 1988. Los girasoles de Van Gogh. Antología poética (1980- 1999) 1.999, Vol 1. CD, Poesía de viva voz, 2004. Atlántica, Antología poética (1980-2004), 2004, Vol 2 y seis Plegables de poesía. Sus textos figuran en selección de poetas a nivel nacional como regional, y paralelo a su actividad literaria ha publicado ponencias, artículos y ensayos sobre temas filosóficos, literarios e históricos en periódicos y revistas nacionales como de la ciudad de Bucaramanga en donde vive y escribe. Actualmente se desempeña como catedrático investigador en el Departamento Humanidades y Educación de la Universidad de Santander, UDES.