Atlántica (1992/1993)

Plaza

Al pie de la estatua
del prócer ese encuentro
de nostalgias y soledades
el vendedor de globos
de colores y las palomas
los niños y los locos
los viejos y los vagabundos
los turistas y los caballos
las muchachas y los fotógrafos
los perros y los soldaditos
de plomo y, los enamorados
que arrojan maíz a las palomas
que vuelan despavoridas
frente a la catedral sonríen
en una fotografía hermosos
y eternos y sientes los fantasmas
de la muerte cuando te sientas
a conversar o descansar en
sus baldosas con esa ternura
de paladear un helado
de frutas junto a ella.


En un tren de medianoche

En un tren de medianoche sentado
frente a la ventana de vidrio
viendo pasar los árboles en una
espesa pradera junto a un río lento
que desciende paralelo a los rieles
del tren entre el humo un hombre
espera llegar a la última estación
en la costa del mar del Atlántico
descenderá bajo una lluvia de una
tarde intensa y una mujer lo esperará
bajo una sombrilla blanca que besará
en la mejilla mientras abordan un
taxi que irá a un hotel cerca al mar
y la mujer se recostará tierna a su
lado cuando el auto tome la vía de
la playa y el hombre evocará la
ciudad donde la llevará de la mano
por alguna calle que recuerda
a otra mujer que recorrió con ese
mismo mar que ahora tiene inmenso
desde la ventana del hotel que
en una cama de agua reiniciará
el verano con su nueva y tórrida amante.


Transeúntes

Solitario camina con
las manos en los bolsillos
y mira cabizbajo sobre
el asfalto como cansado
del mundo o la vida
se sienta triste o aburrido
en los parques a oír el susurro
de las palomas o las muchachas
y lo ronda la tarde
con rojos crepúsculos
se adormece sobre la hierba
de la rosa pública
y lo olfatean los perros
como a veces entra en los cafés
a sentarse solitario
junto a los ebrios dormidos.


Premios

La bella casa blanca que sueñas
con gatos y palomas
en lo alto de los cerros
o junto al mar de acantilados
con los retratos de ti mismo
en la pared a orillas de los
paisajes escandinavos de invierno
los cuartos grandes donde morar
en los lechos de bronce que
esperan con la ventana
eterna que se abre en el verano
de la ciudad o el mar cada mañana
como un vino dulce que te trae
una mujer con las rosas
amarillas en el escritorio
esa bella casa blanca es
la que sueñas cuando juegas
al azar ese premio extraordinario.


Epigrama

Opaca y brumosa la ciudad me
recuerda tus ojos bajo la lluvia
con esa mirada despejada como
atardeceres y esa risa como
el vuelo de las palomas blancas
de la catedral como me recuerda
los semáforos en rojo tu regla
de excepción para el amor.


Li Po

El ermitaño de los
lotos verdes entre pinos
y frescas muchachas bebe
vino rojo y bajo la luna ebria
recorre cantando las orillas
del río Amarillo en busca
de encendidos crepúsculos
como una misteriosa
y prohibida flor del sueño.


Marilyn

En la rejilla del metro
de Manhattan
una corriente de aire
le levanta la falda al viento
descubriendo el nacimiento
de sus muslos bronceados
desnuda bajo su vestido blanco
y esa sonrisa eterna
que recorrió el mundo
como esos senos que sintieron
la calidez de la
respiración de la ciudad.


Rosalina

Rosalina en las mañanas
lava la ropa en la tina
come mandarina
y adora a la sobrina
tiene la laboriosa Rosalina
un sueño que teje
en una tela de popelina
como en la noches
cuando lava platos en la cocina
y cuando Rosalina
sale a la esquina
hace verano
como una golondrina.


Novela rosa

Por las antenas
de televisión
entra el amor en las noches
hasta sus lechos desiertos
ese paño de lágrimas
de las novelas de amantes
que las señoras solitarias
añoran en sus sueños
enamoradas del galán
protagonista de la serie
y el amor que viven
las hacen sufrir como
a los personajes de ficción
que inventa un
libretista de oficio.


Muchacha

Una muchacha virgen
asomada a la ventana
tiene la mirada fresca
y transparente en unos ojos
serenos y profundos que
te miran cuando pasas
por la acera de la casa
la sonrisa en una boca
acorazonada encanta
y te la llevas en tu pecho
como una rosa blanca.


Creación

A veces sientes
el pánico
de la hoja en blanco
pero tienes el poder de la
palabra por sobre
todas las cosas que sale
de tu mano como mariposas
y peces con magia y belleza
y los soles y lunas
resplandecen en tu universo
con la lluvia los árboles
o las muchachas.


Ese cielo que me tiene como llovido

Ella sirve el café
caliente en las mañanas
oloroso como sus senos
que bebo en la noche
y sus ojos ese cielo
que me tiene como llovido
parpadean como adormidera
y cubro con pobres palabras
esa piel que estremece
el viento frío de la niebla
que pasa como aullido
de un lobo malherido
y la veo dulce revolotear
por el cuarto como mariposa
que se posa en el corazón.
Ella la mujer de los ojos cafés.


En la azotea

Los calzoncitos blancos
de mi amor
penden al sol en las
cuerdas de alambre
en la azotea como banderas
blancas que ondean
en tregua en la guerra
y el viento airea su perfumado
olor de la noche
y bajo su abrigo cruzamos
la línea de fuego
iluminados por las luces
de bengala del deseo.


La muchacha de la boina negra

La muchacha
de la boina negra
y la sonrisa roja
los ojos azules
y el largo pelo rubio
que viene con la tarde
por el parque bajo
los árboles donde graban
en su tallo corazones
de un amor infinito
que los sueña a flor abierta
junto a un hombre que la
lleva en su hombro como
un verano de golondrinas
esa muchacha de los hermosos
senos en donde cae
lento un collar dorado
hace del amor un vivo poema
que respira en su cuerpo.


Epigrama

Volverás a casa en la ciudad
blanca que dejaste un día
a tus espaldas bajo la lluvia
pero nunca marcharás
de casa como cuando vuelvas
a entrar por la misma puerta
por la que saliste un día.

Acerca del autor

Acerca del autor

Acerca del autor

Antonio Acevedo Linares (El Centro, Barrancabermeja, 1957) Poeta y Sociólogo. Magíster en Filosofía Latinoamericana y Especialización en Filosofía Política Contemporánea y Especialización en Educación en Filosofía Colombiana. Ha publicado: Arte erótica, 1988. Los girasoles de Van Gogh. Antología poética (1980- 1999) 1.999, Vol 1. CD, Poesía de viva voz, 2004. Atlántica, Antología poética (1980-2004), 2004, Vol 2 y seis Plegables de poesía. Sus textos figuran en selección de poetas a nivel nacional como regional, y paralelo a su actividad literaria ha publicado ponencias, artículos y ensayos sobre temas filosóficos, literarios e históricos en periódicos y revistas nacionales como de la ciudad de Bucaramanga en donde vive y escribe. Actualmente se desempeña como catedrático investigador en el Departamento Humanidades y Educación de la Universidad de Santander, UDES.